Recordar es VivirDurante las tardes, en esos desagradables momentos en los que la canícula golpeaba con todas sus fuerzas, mi Mama acompañada de la Señora María y Amelia se sentaban en el patio debatiendo y deliberando sobre las películas de Lola Flores tal como ‘locura de Amor”, “Embrujo”, con Manolo Carol o los 3 amores de Lola. Como lo revivían y cada una de ellas daba so opinión. Eran expertas en analizar, en descomponer y aislar cada escena. Debatían largos actos durante largas y excitantes horas. Era cuando tenían que ingeniárselas para soportar esos días calurosos lo mejor posible, empleando ese artilugio con el que se daban aire y así aguantaban con menos penurias aquellas horas en las que el sol no daba tregua alguna. Efectivamente era gracias al uso del ABANICO.Ellas continuaban en enlazarse en comentar y explicar el lenguaje del abanico. Se decía que para guardar un secreto era necesario de cubrirse la oreja izquierda pidiendo que no se le revele. O bien colocando el abanico cerca del corazón se demostraba el amor a otra persona. El signo del beso era manteniendo medio abierto sobre los labios así pidiendo un beso. En esa época el abanico se constituía de unas tiras de caña para las varillas las cuales se cubrían después de un papel sobre el cual se pintaba dibujos de flores. Mi pobrecita abuelita utilizaba un pedazo de cartón como abanico. Hoy el aire acondicionado nos ha facilitado la vida y con tan solo apretar un botón en cualquier espacio interior se adquiere una temperatura agradable.