Cuando las religiones, costumbres se practicabanUn viernes la noche ahí de mi abuelaLa llegada del shabat, (el sábado) el sexto día de la semana litúrgica de las tradiciones hebreas día de reposo y devoción así a “Dios” Grande.Mi abuela con la asistencia y apoyo de mi mama, amasaba ese pan redondo, cubriéndolo con una brocha la crema del un huevo y decorándolo con un tenedor. Se injertaba un huevo al centro, y se mandaba al horno casero de las calle de las sinagogas. Mientras tanto se hervían unas pasas secas. Ellas se extraían, y se colocaban en un pañuelo estilo embudo así apresurando, se extraía un jugo bien rojo opaco, espeso y bien dulce. El Shabat se empezaba con palabras de admiración vertidas sobre ese rico jugo, cumpliendo con el versículo que se dice “recuerda el día de Shabat para santificarlo”. Es así que representaba ese puente mágico que nos conduce al atribulado día de la semana al sereno y al descanso.En la mesa, bien cubierta de un mantel blanco, al centro un ramo de flores tal como claveles, campanas o iris. Se exponían esas ensaladas como las de naranjas agrias, pimientos rojos llevado al horno, aceitunas negras con aliño marroquí, y verdes con su picante, ensalada de tajadas de remolachas con ajillos y aceite de oliva, ensalada de palmitos y claro lo que más adoraba my abuelo el “Taijan”.No se olvidaba ese exquisito pescado mero con sus habas, y el pastel de patatas. Antes de la entrada del shabat, se encendía unas velas así horrando y pidiendo a nuestro Dios divino, muchos deseos, perdón por nuestros malos actos, salud, una vida larga, y paz en el universo.Y es así con este pequeño relato que os deseo a todos un SABADO DE PAZ.