RECORDAR ES VIVIRMy salva vida, la “bufa”Durante el verano, nos dirigíamos en busca de una cámara de aire de rueda, ese elemento que le da presión y permite avanzar con mayor facilidad. Era toda constituida de goma de un caucho negro, requiriendo una presión para que la rueda pudiese rodar bien. Hoy en día los neumáticos en nuestros nuevos autos, no requieren ninguna cámara lo que se dice en Ingles “tubeless”El señor Ponte gerente del concesionario de automóviles en el Boulevard Mohamed V, tenía la bondad de otorgarnos una vieja bufa, seguro parecía de un camión “Berliet”, de marca francés, ya llena de brechas y agujeros, toda ella inutilizable.Es cuando buscaba el caucho de una bicicleta, especial, o forro, que garantizaba la retención del aire, al fin de cortarlo con una vieja estajeras todo él, en cuadros pequeños. Después de raspar con papel de lija los boquetes de la cámara del camión, colocaba con una cola espesa a olor agudo y sulfuro, esos pequeños parches.Con una pompa manual de los años 50, lograba inflar esa gigantesca cámara de camión.Ahí, corría a la playa. Debido a su peso y tamaño circular, me era difícil de levantarla y la hacía toda ella rodar, hasta la orilla del mar. A veces se volaba debido a ese viento norteño..Qué alegría, saltábamos y botábamos unos dos o tres en el centro de ella, dirigiéndonos así la balsa.Esa cámara de aire era nuestra salva vida en esa playa de Tánger.