La habladuría dada por nuestro honorable rabino, David Kadoch me ha inspirado escribir este pequeño relato. Demorando en el patio “EL jarrate”, en mi Tanger, nos veíamos obligados a ir a la fuente y llenar de esa agua límpida y fresca en unos dos cubos de zinc. El agua era vertida en una gran tinaja de barro el cual el fondo se cubría de una capa de alquitrán. A menudo poníamos nuestra palma de la mano y bajo ese grifo de cobre con unos rayones de óxido verde, recogíamos esa fresca y cristalina agua. En la casa, con una copa o tasa la extraíamos del pocillo. Es entonces cuando introdujeron el agua en botellas de plástico. Fue analizada que en agua de botella, mas de 90% muestran signo de contaminación por micro plástico e incluso los envases contienen fragmentos detectables que pueden viaja a través de la sangre. Valla industria ¡ es así que se ha creado botellas de plásticos tal como para el gimnasio YOOSUN, de aluminio, térmicas para adultos y niños con su pajita, de tupper ware, botellas de agua personalizadas, etc. Se ha convertido en un recipiente milagroso a un residuo odiado.Aun yo bebo el agua de mi grifo.