22 March 2025 à 01:00
Para los curiosos de la historia de Tánger (mi ciudad natal) y en concreto, el breve periodo de su inusual ocupación por Inglaterra, durante poco más de veinte años (1662-1684) nada habitual dentro de su política expansionista y colonizadora.Añado, en este post, los grabados de Wenceslaus Hollar, grabador bohemo (1607-1677), realizados entre 1668 y 1669, referidos a los siguientes hechos históricos.En primer lugar, debemos tener en cuenta que Inglaterra acababa de vivir uno de los periodos más convulsos de su historia. Periodo que conllevó una insólita ruptura entre el Parlamento y el Rey, provocando una abierta guerra civil desde 1642, en la que se decapitó al rey Carlos I en 1649, y en la que se instauró una "extraña" república al mando de Oliver Cromwell como "Lord Protector”. Unos de los acontecimientos menos divulgados de su historia, por cuestiones obviamente conservadoras.La muerte de Cromwell en 1658, tras algo menos de diez años de mandato, conllevó al poco tiempo la ansiada restauración de la monarquía. Se dice que los ingleses no saben desenvolverse sin ser tutelados por un rey, aquí tenemos la prueba: Con el nombre de Carlos II, asume ese papel el hijo del decapitado Carlos I, quien, en un afán de reforzar alianzas en un momento de alternativas guerras con España y Francia, y en vísperas de otra con Holanda (2ª Guerra Anglo-Holandesa 1665-1667), se casó en mayo de 1662 con Catalina de Portugal, habiendo recibido unos meses antes como dote, los territorios de Bombay y Tánger.En segundo lugar, no podemos olvidar las catástrofes acontecidas en Inglaterra. Primero fue asolada en los años 1665-1666 por la llamada Gran Peste, epidemia que mató entre 70.000 y 100.000 personas, y más de una quinta parte de la población de Londres. Históricamente, se ha identificado a la enfermedad como la peste bubónica, una infección transmitida a través de las pulgas de las ratas. Y aún no habían salido los londinenses de este drama, cuando Londres fue literalmente arrasada por un gran incendio que se inicio el 2 de septiembre de 1666, y no pudo ser extinguido hasta tres días después. El incendio reduzco a cenizas todo el centro medieval de la ciudad cuyas casas eran de madera. Fue una de las mayores calamidades de la historia de Londres. Destruyó 13.200 casas, 87 iglesias, la casa de aduanas, la Catedral de San Pablo, el ayuntamiento de Londres, el palacio correccional y otras prisiones de la ciudad, cuatro puentes sobre los ríos Támesis y tres puertas de la ciudad. Dejó a unas 80.000 personas sin hogar, un sexto de los habitantes de la ciudad en ese momento. La cifra de muertes por el incendio se desconoce.Tras estos acontecimientos, todos ellos seguidos, a los que les sumamos la reciente guerra civil y las continuas guerras con sus adversarios internacionales, cuando Inglaterra se acababa de hacer cargo de Tánger en la primavera de 1662, nos podemos hacer una idea de la desastrosa situación de casi bancarrota que vivía Inglaterra. A la que deberíamos de añadir que la poblaciones portuguesa y nativa afincadas en Tánger, disconformes con las nuevas políticas militaristas y probablemente xenófobas del nuevo ocupante, decidieron abandonarla, quedando ésta constituida escasamente por militares ingleses, sus familiares, y un pequeño número de hebreos colaboradores. Por consiguiente, podemos deducir la razón por la cual este periodo es el de menos población nativa censada en la ciudad.En tercer lugar, el Sultán Mulay Ismail, afincado en Fez, sabedor de las flaquezas anteriormente comentadas de Inglaterra, decidió dar un inteligente e importante golpe de efecto sitiando durante un largo periodo de unos cuatro años la plaza de Tánger, apoyado por las tribus rifeñas.Estas son las circunstancias que conducen a comprender las razones del cortísimo periodo en el que los ingleses ocuparon en Tánger. No hace falta ser sabio para comprender que ante una situación tan adversa, en un lugar limitado a la escasa territorialidad de la plaza, que no le daba por consiguiente ningún fruto al reino de Inglaterra, y por el contrario con un elevadísimo coste militar y logístico que no se podían permitir (existen incluso anales de juicios habidos en Londres relacionados con el excesivo gasto producido por la administración de la ciudad), que decidieran hacer las maletas y abandonar la ocupación de Tánger. No sin antes llevar a cabo la destrucción de la ciudad y la del puerto.
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