Como decía en un anterior post, el gran hidroavión hizo escala en la bahía de Tánger. Allí estaba Federico Fellini grabando unas escenas que le inspirarían para su película “E la nave va” (1983). En esta ampliación que os muestro, vemos un elemento fundamental para la imaginación de Fellini: El Rinoceronte (quizás una parodia del Rinoceronte de Alberto Durero) al que cargan en la nave, como en una nueva Arca de Noé, para maravillar en los zoológicos europeos.