Un poco de historia…Cuando Francia cayó en manos de la Alemania nazi en 1940, Marruecos, entonces bajo el protectorado francés, quedó bajo el control del régimen colaboracionista de Vichy. Se impusieron leyes antisemitas en todos los territorios franceses, privando a los judíos de sus derechos, trabajos y protección. Los funcionarios nazis presionaron para que la población judía del norte de África fuera contabilizada, señalada y finalmente deportada. La comunidad judía de Marruecos, una de las más antiguas del mundo, de repente se enfrentó a un futuro aterrador e incierto.El Sultán Mohammed V, aunque limitado por el régimen colonial, usó alguna pizca de su autoridad para proteger a sus súbditos judíos. Cuando fue presionado para fueran trasladados a campos nazis, se negó abruptamente, diciendo, según una famosa frase: "No hay judíos en Marruecos, sólo súbditos marroquíes”. Insistió en que los judíos marroquíes no serían separados, marcados o tratados de manera diferente, y discretamente se resistió a los intentos de Vichy de imponer sus estrictas medidas. Su posición era clara y práctica: en ella indicó a los funcionarios locales que no se toleraría la persecución a sus ciudadanos judíos.Gracias a su resistencia, y porque los nazis nunca controlaron completamente Marruecos, ni un solo judío marroquí fue deportado o asesinado durante el Holocausto. En un momento en que comunidades judías enteras de toda Europa fueron aniquiladas, Marruecos se convirtió en un raro refugio donde la vida judía continuaba bajo la protección de un monarca musulmán. Hoy, Mohammed V es conmemorado con profundo respeto por las comunidades judías de todo el mundo por mantenerse firme en el momento más crítico e importante de su historia.